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La disrupción de la consultoría: cuando el conocimiento se automatiza

Enrique Dans

Artículo gentileza de Enrique Dans / Profesor de Innovación en IE Business School en Madrid (España), Asesor Senior de Innovación y Transformación Digital en IE University. (LinkedIn)

Un artículo en Reuters, «AI sets up Kodak moment for global consultants«, está siendo muy comentado en diversos foros profesionales. El artículo explica cómo la consultoría vive una disrupción tan rápida y estructural, que amenaza con hacer obsoleto el modelo de negocio que la ha sostenido durante décadas.

La inteligencia artificial está erosionando el valor diferencial de las grandes consultoras como Accenture, Deloitte, PwC, KPMG o McKinsey, que durante años vendieron conocimiento empaquetado, análisis intensivo y ejércitos de jóvenes analistas como supuesto sustituto eficiente de departamentos internos.

Hace unos meses, escribí sobre mismo tema en «Inteligencia artificial y consultoría: espera a que llegue el final del tobogán«. Decía entonces que muchas consultoras se encontraban todavía disfrutando de la velocidad del descenso, sin haber entendido que lo que viene después no es una aceleración eterna, sino el duro suelo. Que la verdadera transformación, la de los modelos de negocio, apenas había empezado. Y que, cuando la inteligencia artificial se normalizara, el valor añadido que las consultoras creían ofrecer se podría ver reducido a la mínima expresión.

Esa predicción ya está teniendo lugar: los grandes clientes empiezan a darse cuenta de que buena parte de los proyectos de consultoría son ahora procesos automatizables. Un encargo que antes costaba un millón de dólares puede resolverse hoy con herramientas relativamente sencillas de machine learning y prompt engineering por tan solo una fracción de ese precio. Lo que antes se justificaba por el tiempo invertido por humanos y por su capacidad analítica, hoy se resuelve con algoritmos que no duermen ni cobran horas extra.

En un debate en X que se ha hecho relativamente viral, decenas de consultores reconocían que su trabajo se está convirtiendo en un proceso de traducción: interpretar y maquillar resultados producidos por inteligencia artificial. Los márgenes históricos de la industria desaparecen a medida que las empresas aprenden a integrar directamente herramientas como ChatGPT Enterprise o Claude Team. La inteligencia artificial se convierte en el nuevo socio invisible, más barato y, en muchos casos, más preciso que los consultores humanos.

La inteligencia artificial está obligando a las firmas de servicios profesionales a redefinir su propuesta de valor: ya no basta con ofrecer análisis, sino con construir sistemas capaces de aprender junto al cliente. Todo indica que el futuro de la consultoría será híbrido: una combinación de visión estratégica humana, infraestructura tecnológica y credibilidad basada en resultados medibles, no en diapositivas elegantes. La disrupción no es una metáfora vacía: Accenture está recortando plantilla y poniendo de patitas en la calle a quienes consideran que no puedan reciclarse hacia inteligencia artificial en su reestructuración global, mientras acelera proyectos de automatización interna, una señal clara de cambio en la economía del conocimiento. BCG, por su parte, espera que el 20% de sus ingresos de 2024 provenga de consultoría en IA y proyecta llegar al 40% en 2026, reflejando que el valor se desplaza del slideware a soluciones apalancadas en modelos y datos. Incluso McKinsey ha reducido más del 10% de su plantilla en 18 meses, tras años de expansión, y reorienta capacidades hacia inteligencia artificial y software, otro indicador de que el modelo tradicional de horas facturables pierde tracción.

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